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Nuestra posición

Del volumen 2 de Miguel Serrano, el escritor

Primera edición (EB Libros. Santiago, 2017). Ir a Catálogo de EB Libros…

Desde hace años, los que aquí escribimos, que somos muy pocos, no pretendemos, ni lo hemos pretendido, acaudillar un movimiento político. Se engaña quien lo piense.

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Desde hace años, los que aquí escribimos, que somos muy pocos, no pretendemos, ni lo hemos pretendido, acaudillar un movimiento político. Se engaña quien lo piense.

La Nueva Edad nació en medio de este tiempo peligroso, cuando aún nada se oponía firmemente al enemigo ni nade aquí vislumbraba las líneas de los tiempos venideros ni los peligros que se irían abriendo a nuestro paso. Nació de una clara concepción de unos cuantos muchachos cultos, que antes de gritar y de iniciar gestos excesivos se han preocupado de estudiar y de cultivar su hombría y su propio corazón. Por lo mismo y porque conocemos la mentalidad y la realidad de nuestro país, se tuvo como principal cuidado el evitar toda sugestión en el sentido de iniciar a través de nuestras personas un «nuevo movimiento político», que, aunque muy en la mentalidad criolla, habría contribuido solamente a crear un nuevo motivo de confusión en las ya tan raleadas filas del nacionalismo chileno. El caudillaje y la tontera son el motor desgraciado que aún está moviendo
a nuestra juventud.

Conocemos y sentimos hondamente nuestra realidad, presentimos las líneas que mueven el surgir profundo de las coordenadas de los tiempos universales. Todo ello porque nosotros antes de ponernos a escribir hemos estudiado a conciencia y porque antes de actuar aquí hemos pasado por una auténtica trayectoria y conocimiento revolucionario en el plano vital y en el plano teórico. Nuestra posición, más que un mero sentimiento oscuro e impreciso, es una superación íntima y un conocimiento aun de nuestros enemigos.

Hay también otras ventajas a nuestro favor. El hecho de estar siempre muy bien informados, el de conocer el fondo del pensamiento de los caudillejos nacionales y el de poseer una desconfianza y una intuición que nos permitirá no dar pasos en falso al mismo tiempo que poder indicar el camino y la verdad a quien esté dispuesto a seguirlos. No deseamos otra cosa que poder orientar, aunque sea un poco, a esta generación desorientada. No hay ambiciones personales en nosotros; únicamente nos importa el destino de nuestra patria y de nuestro continente. Esta revista ha pretendido ser un órgano de orientación y de adoctrinamiento. Y esto es y esto será. Es por eso que estamos más autorizados que nadie para hablar y para decir lo siguiente al nacionalismo chileno.

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